Cuando un niño llega a consulta y vemos una boca que “necesita ir al dentista”, lo último que nos preocupa es solo su estética.
No podemos limitarnos a alinear dientes, eso no es velar por la salud de los niños.
Y si hay algo que nos mueve cada día, es invitar a cambiar la mirada, tanto a los profesionales que cuidamos de la población infantil, como a las propias familias.
Una boca no es solo “dientes más bonitos o más feos”.
Una boca es la carta de presentación de una persona (o de una personita, en este caso). Y nuestro deber es protegerla y cuidarla.
Detrás de una sonrisa hay mucho más
Detrás de una sonrisa que necesita ortodoncia, muchas veces hay un niño que:
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Se despierta 3 o 4 veces cada noche.
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No rinde bien en el colegio.
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Está irritable durante el día.
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Evita hacer deporte porque se cansa más rápido.
¿Te imaginas lo que supone todo esto en un adolescente, además de la preocupación por su aspecto físico?
Aquí es donde entendemos que los dientes mal colocados son solo la punta del iceberg.
Lo que realmente puede haber detrás
Cuando estudiamos cada caso de forma profunda, no solo vemos dientes apiñados o una mordida alterada. También podemos detectar:
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Fosas nasales parcialmente obstruidas
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Asimetría mandibular
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Rotación posterior de la mandíbula por crecimiento vertical, que provoca colapso de la vía aérea
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Rectificación cervical
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Hioides descendido
Estas alteraciones no solo afectan a la boca, sino también a la respiración, al descanso y al desarrollo integral del niño.
Evaluación completa, mucho más que dientes
Para comprender qué está pasando y qué necesita el niño, realizamos:
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Evaluación de signos clínicos
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Estudio con hallazgos radiológicos
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Pruebas funcionales: respiración, deglución, masticación, dinámica de la lengua
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Análisis de las estructuras: forma de arcadas, paladar, nariz, grado de apiñamiento dental
Esto nos permite tener una visión global antes de indicar cualquier tratamiento, ya sea ortodoncia con aparatos fijos, invisiline, retenedores de Hawley u otras opciones.
Trastornos respiratorios y ortodoncia, un problema multifactorial
El trastorno respiratorio obstructivo del sueño en niños no es solo un problema “del dentista”.
Estamos ante un desafío multifactorial que requiere un enfoque multidisciplinar.
La jerarquía de intervención debe contar con:
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Logopeda
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Ortodoncista
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Fisioterapeuta
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Otorrino
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Alergólogo
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Pediatra
Cada profesional aporta una pieza fundamental en el tratamiento.
Prevención y tratamiento precoz, la clave
Si intuyes que en tu hijo hay algo más que unos dientes mal colocados…
Si quieres prevenir problemas de salud futuros…
Si buscas un enfoque respetuoso, integral y precoz…
Elige un profesional que esté alineado contigo, que mire más allá de la estética y que valore la sonrisa como lo que es, una ventana a la salud de tu hijo.
