¿Conoces las funciones estomatognáticas?

Cuando pensamos en la boca, muchas veces la reducimos a dientes, si están alineados, si hay caries o si la sonrisa es estética. Pero la realidad es mucho más compleja y, sobre todo, mucho más interesante.

La boca forma parte de un sistema mucho más amplio y fundamental para nuestra salud, el sistema estomatognático.

Un sistema que no solo nos permite comer o hablar, sino que está directamente implicado en funciones vitales como la respiración, la deglución o el desarrollo craneofacial.

Entender cómo funciona es clave para comprender por qué, en muchas ocasiones, los problemas en la boca no empiezan en los dientes, sino en cómo funcionan.

¿Qué es el sistema estomatognático?

El sistema estomatognático es una unidad funcional compleja formada por estructuras:

  • Esqueléticas.
  • Musculares.
  • Nerviosas.
  • Glandulares.
  • Dentales.

Todas ellas localizadas en la región cráneo-cérvico-mandibular.

Este sistema no trabaja de forma aislada. Es esencial en disciplinas como:

  • Odontología.
  • Ortodoncia.
  • Logopedia.
  • Fisioterapia.
  • Osteopatía.

¿Por qué? Porque su correcto funcionamiento depende del equilibrio entre todos sus componentes.

Cuando uno falla, el sistema se adapta. Y esa adaptación, muchas veces, es el origen de múltiples alteraciones.

Estructuras del sistema estomatognático

Para entender cómo funciona, primero debemos conocer sus componentes.

Estructuras estáticas

Son las encargadas de dar soporte, estabilidad y forma al sistema:

  • Huesos del cráneo.
  • Mandíbula.
  • Hioides.

Estas estructuras actúan como la base sobre la que se apoya todo lo demás.

Estructuras dinámicas

Son las responsables del movimiento y la función:

  • Músculos.
  • Nervios.
  • Ligamentos.
  • Articulaciones.

Estas estructuras permiten que el sistema “cobre vida” y realice sus funciones.

¿Cómo funciona este sistema?

El sistema estomatognático funciona gracias a la sinergia entre estructuras estáticas y dinámicas.

Las estructuras óseas sostienen. Las estructuras musculares y neurológicas actúan.

Y de esa interacción nace la función.

Cuando todo está en equilibrio, el sistema funciona de forma eficiente.

Pero cuando hay una alteración en alguna de sus partes —por ejemplo, una mala posición lingual o una respiración oral— el sistema se adapta, generando compensaciones que pueden afectar a:

  • La mordida.
  • El crecimiento facial.
  • La postura.
  • La respiración.
  • La alimentación.

Las funciones estomatognáticas

Este sistema es responsable de funciones fundamentales para la vida:

  • Succión.
  • Masticación.
  • Deglución.
  • Respiración.
  • Fonoarticulación.

Vamos a entender cada una de ellas.

Succión, la primera función para sobrevivir.

La succión es la primera función que desarrollamos.

Es esencial porque garantiza algo básico, la alimentación desde el nacimiento.

Existen dos tipos:

  • Succión nutritiva: relacionada con la alimentación (lactancia).
  • Succión no nutritiva: como el uso del chupete o la succión del dedo.

Cuando esta función está alterada, pueden aparecer dificultades importantes en la alimentación desde los primeros meses de vida.

Además, una succión no nutritiva mantenida en el tiempo puede influir en:

  • La forma del paladar.
  • La posición de los dientes.
  • El desarrollo de la mordida.

Por eso, su detección y abordaje precoz es fundamental.

Masticación, clave para el desarrollo

La masticación no solo sirve para triturar alimentos.

Es una función clave en:

  • El desarrollo muscular.
  • El crecimiento óseo.
  • La salud dental.
  • El inicio del proceso digestivo.

En los primeros años de vida, el patrón masticatorio evoluciona:

  • Inicialmente, el niño realiza movimientos de mascado simples.
  • Entre los 2 y 3 años aparece el patrón rotatorio.

Este cambio coincide con el desarrollo completo de la dentición temporal.

Claves de una masticación correcta:

  • Bilateral (usar ambos lados).
  • Alternante.
  • Rotatoria.

Cuando la masticación no es adecuada —por ejemplo, si el niño solo mastica por un lado— pueden aparecer asimetrías en el desarrollo facial.

Deglución es una función que empieza antes de nacer

La deglución es una función fascinante porque comienza en el útero materno, cuando el feto traga líquido amniótico.

Durante la infancia, el patrón de deglución es inmaduro y evoluciona aproximadamente hasta los 4 años.

Frecuencia:

  • Niños: entre 600 y 1000 veces al día.
  • Adultos: entre 2000 y 2400 veces al día.

Esto nos da una idea de su impacto.

Si existe una deglución alterada (por ejemplo, empuje lingual), esta se repite miles de veces al día, generando cambios en:

  • La posición de los dientes.
  • La forma del paladar.
  • La estabilidad de la mordida.

Respiración es la función que lo cambia todo

La respiración es probablemente una de las funciones más determinantes en el desarrollo craneofacial.

Una respiración fisiológica debe ser:

  • Nasal.
  • Lenta.
  • Suave.
  • Diafragmática.

Todos nacemos preparados para respirar por la nariz.

Sin embargo, cuando aparece la respiración oral (por obstrucción o hábito), el impacto es enorme:

  • Lengua en posición baja.
  • Paladar estrecho.
  • Crecimiento facial vertical.
  • Boca abierta.
  • Alteraciones en la mordida.

Además, la respiración oral puede afectar a la calidad del sueño, la concentración y la salud general.

Por eso, es una de las funciones que más valoramos en consulta.

Fonoarticulación es la función que nos permite comunicarnos

La fonoarticulación es una función aprendida que se desarrolla durante los primeros años de vida.

Implica movimientos coordinados de:

  • Lengua.
  • Labios.
  • Mandíbula.
  • Paladar.

El sistema fonológico del español suele completarse alrededor de los 6-7 años.

Cuando existen alteraciones en estas estructuras o en su función, pueden aparecer:

  • Dificultades en la pronunciación.
  • Problemas de articulación.
  • Retrasos en el lenguaje.

Por eso, muchas veces el trabajo conjunto con logopedia es clave.

¿Qué ocurre cuando este sistema no funciona bien?

Cuando una o varias funciones estomatognáticas están alteradas, el impacto no se limita a la boca.

Puede afectar a:

  • La alimentación.
  • El crecimiento craneofacial.
  • La postura corporal.
  • La respiración.
  • La comunicación.
  • La calidad del sueño.
  • La salud general.

Por ejemplo:

Un niño que respira por la boca → cambia la posición de la lengua → el paladar no se desarrolla correctamente → aparece falta de espacio → los dientes se apiñan.

Y todo empieza por una función.

La importancia del abordaje temprano

Cuanto antes detectemos una alteración, más fácil será corregirla.

En edades tempranas, el sistema es más adaptable:

  • Los músculos responden mejor.
  • El crecimiento puede guiarse.
  • Las compensaciones aún no están consolidadas.

Por eso insistimos tanto en la prevención.

No se trata de tratar a todos los niños, sino de identificar a tiempo quién lo necesita.

Un enfoque global y transdisciplinar

El sistema estomatognático no pertenece a una sola disciplina.

Por eso, su abordaje debe ser global.

En muchos casos trabajamos junto a:

  • Logopedas.
  • Fisioterapeutas.
  • Osteópatas.
  • Otorrinolaringólogos.
  • Pediatras.

Porque no somos sistemas independientes.
Somos un todo.

Nuestro enfoque

Desde Ortomiofun entendemos que no podemos trabajar solo sobre los dientes.

Nuestro enfoque se basa en:

  • Prevención.
  • Diagnóstico precoz.
  • Tratamiento funcional.
  • Trabajo en equipo.

Porque sabemos que detrás de cada alteración dental hay, muchas veces, una alteración funcional.

El mensaje importante

Las funciones estomatognáticas son la base del desarrollo de la boca y de muchas funciones vitales.

No basta con que los dientes se vean bien. Es necesario que todo el sistema funcione correctamente.

Cuando entendemos esto, cambiamos la forma de ver la salud oral.

Dejamos de mirar solo dientes…
Y empezamos a entender funciones.

Mirar más allá de la boca

La boca no es solo una estructura. Es un sistema en movimiento constante.

Respiramos, masticamos, tragamos, hablamos… miles de veces al día.

Y cada una de esas funciones moldea nuestro desarrollo.

Por eso, ante cualquier duda —dificultades al comer, respiración oral, alteraciones en el habla— es importante consultar.

Porque muchas veces, lo que parece un pequeño detalle, es en realidad una pieza clave dentro de un sistema mucho mayor.

Y cuando ese sistema funciona bien, todo lo demás también lo hace.

 

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