Chupete, ¿sí o no? La pregunta del millón

Spoiler: el mejor chupete siempre será el que no se usa ❌❌.

Cuando llega un bebé a la familia, una de las dudas más frecuentes —y quizá la que más debate genera— es si usar o no usar chupete. Hay opiniones para todos los gustos, quienes lo defienden porque “calma”, quienes lo rechazan por completo y quienes simplemente lo ven como una herramienta más para atravesar la etapa de crianza.
Pero ¿qué dice realmente la evidencia? ¿Cuándo es útil? ¿Cuándo deja de serlo? ¿Qué efectos tiene en el desarrollo oral del bebé? Y, sobre todo, ¿qué tipo de chupete debería usarse si finalmente se decide optar por él?

En este artículo te explicamos los tipos de succión, el papel del chupete y las recomendaciones odontopediátricas, para que puedas tomar una decisión informada.

La succión, un reflejo innato, vital y temporal

La succión es un reflejo fundamental para la supervivencia del bebé.
Comienza a desarrollarse alrededor de la semana 20 de gestación, cuando el bebé empieza a practicarlo dentro del útero, y desaparece de manera natural sobre el sexto mes de vida, coincidiendo con el inicio de la alimentación complementaria.

Durante estos primeros meses, el reflejo de succión no solo permite que el bebé se alimente correctamente, sino que también contribuye al desarrollo de todas las estructuras que conforman la cavidad oral y craneofacial: mandíbula, maxilar, paladar, lengua, labios y musculatura asociada.

Y aquí aparece un punto clave la succión está diseñada para tener un tiempo limitado. Pasado ese periodo, el cuerpo ya no la necesita de la misma manera.

Succión nutritiva vs. succión no nutritiva

Existen dos tipos de succión, cada una con funciones distintas:

1. Succión nutritiva

Es la succión que utiliza el bebé para alimentarse, pecho o biberón.
Está directamente relacionada con la ingesta de leche, la alimentación y el crecimiento.

2. Succión no nutritiva

Es aquella que el bebé realiza sin fines alimentarios.
Tiene un objetivo emocional y regulador: calmar, tranquilizar, organizar el sistema nervioso.
Chupar ayuda al bebé a:

  • Gestionar estímulos.

  • Regular el estrés.

  • Dormirse o mantenerse tranquilo.

Además, algunos estudios sugieren que estimular la succión no nutritiva puede reducir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), probablemente porque favorece estados de sueño más estables y ayuda a mantener la vía aérea en una posición óptima.

Por tanto, la succión no nutritiva es necesaria… pero no necesariamente debe satisfacerse con el chupete.

¿Por qué el chupete genera dudas?

Porque, aunque durante los primeros meses puede resultar útil, su uso prolongado sí puede ocasionar alteraciones en el desarrollo bucodental del bebé.

Y aquí entra en juego la fisiología:

➡️ Como hemos dicho, el reflejo de succión desaparece de forma natural hacia los 6 meses.
➡️ Esto significa que más allá de esa edad, el uso del chupete deja de tener sentido fisiológico.

Cuando el chupete se mantiene después de ese periodo, puede interferir en el crecimiento normal de la boca.

Consecuencias del uso prolongado del chupete

El principal problema no es el chupete en sí, sino su uso más allá del tiempo biológico para el que la succión está diseñada.

Los efectos más comunes del uso prolongado son:

1. Elevación del paladar

La tetina ejerce presión repetida sobre el paladar, empujándolo hacia arriba.
Esto puede provocar un paladar “ojival” o profundo y condicionar la posición de los dientes.

2. Lengua baja

Mientras la tetina está en la boca, la lengua no puede colocarse donde debería en el paladar.
La lengua es el “molde natural” de la boca, y cuando pierde su función, el desarrollo se altera.

3. Alteraciones en el desarrollo craneofacial

Cuando la lengua no está en su posición correcta, los labios no están sellados o la respiración se vuelve oral, la estructura facial no se desarrolla de manera óptima.

Como ya sabes, para que exista un correcto desarrollo de la cavidad oral necesitamos:

El chupete interfiere directamente en estos tres pilares cuando se utiliza más allá de lo necesario.

Entonces… ¿está prohibido el chupete?

No. Pero sí debe usarse con criterio, límite y propósito claro.

¿Cuándo puede ser útil?

En los primeros 6 meses de vida, como herramienta para suplir la succión no nutritiva cuando:

  • El bebé necesita calmarse.

  • Está en situaciones de estrés.

  • Hay necesidad emocional de succión extra.

En esta etapa, el chupete puede ser un aliado temporal y no hay evidencia sólidamente negativa respecto a su uso moderado.

¿Cuándo deja de tener cabida?

A partir de los 6 meses, cuando la succión ya no es un reflejo activo.
Desde ese momento, lo recomendable es iniciar una retirada gradual, priorizando:

  • Contención emocional.

  • Acompañamiento.

  • Brazos.

  • Movimiento.

  • Porteo.

  • Lactancia (si está presente).

El chupete no debería convertirse en un sustituto permanente de la regulación emocional.

¿Cuál es el mejor chupete?

Aquí viene la respuesta definitiva:

El mejor chupete es el que no se usa.

Pero si se decide emplearlo en los primeros meses, estas son las recomendaciones:

1. Evita tetinas en forma de “cereza” o completamente redondas

Son grandes, voluminosas y ejercen más presión sobre el paladar.

2. No uses tamaños superiores al recomendado para 0–6 meses

La boca crece, pero el chupete no debe crecer. Una tetina más grande ejerce más fuerza y altera más la estructura.

3. Elige tetinas anatómicas y suaves

Lo más planas posible, con materiales que respeten la movilidad oral.

4. Controla tiempos y frecuencia

No usarlo durante todo el día ni para dormir de manera sistemática.

El chupete no es el enemigo, pero tampoco es imprescindible

El chupete puede ser un recurso útil en los primeros meses de vida, pero no debería prolongarse más allá del periodo fisiológico de la succión.
Un uso prolongado puede afectar la posición de la lengua, elevar el paladar y alterar el desarrollo craneofacial del bebé.

La clave está en el uso responsable, informado y limitado en el tiempo.

En la mayoría de los casos, la mejor opción es acompañar y calmar al bebé de forma activa, y evitar que el chupete se convierta en un hábito permanente.

Si tienes dudas sobre la succión de tu bebé, su desarrollo oral o la necesidad real de usar un chupete, nuestro equipo puede valorarlo de forma personalizada y orientarte según vuestra situación.

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