Cómo la alimentación actual está cambiando las bocas de nuestros hijos

La alimentación influye directamente en el desarrollo facial, la respiración, el sueño y la calidad de vida de nuestros niños.

Como dentista y ortodoncista, cada vez que hablo de alimentación, muchas familias piensan que voy a centrarme únicamente en azúcar y caries. Y aunque ese tema es importante, la realidad es que se queda muy corto.

Por eso quise ir un paso más allá y abrir este melón desde una mirada integrativa, junto a mi amigo y compañero de profesión Eduardo Agudo Aponte, nutricionista. Porque lo que estamos viendo en consulta no es casualidad la alimentación moderna está condicionando el desarrollo de las caras, las bocas y los maxilares de nuestros niños, y como consecuencia, cada vez necesitan más tratamientos de ortodoncia.

Y sí, aunque suene duro, tengo que decirlo claro: nuestros niños están desnutridos.

Lo que veo cada día como ortodoncista

En consulta me encuentro constantemente con paladares estrechos, mandíbulas que crecen poco, apiñamientos dentales severos y niños con alteraciones del sueño, incluso apnea. Y cuando empiezo a hacer preguntas y a profundizar en su historia, la respuesta suele repetirse:

“Come muy blando”.
“Prefiere triturado”.
Se cansa masticando”.

Desde la Ortodoncia sabemos que la boca necesita estímulo para desarrollarse. Y ese estímulo comienza en el plato.

Lo que nos explica la Nutrición

En la charla que compartí con Eduardo Agudo Aponte, llegamos a una conclusión común desde disciplinas distintas, vivimos en una sociedad sobrealimentada pero mal nutrida.

Nos encontramos dos tipos de niños:

  • Niños con obesidad.

  • Niños excesivamente delgados.

Pero ambos comparten la misma base, una alimentación pobre en nutrientes esenciales.

Desde la Nutrición, Eduardo lo explica de forma muy clara, el problema no es la cantidad de comida, sino su calidad. Alimentos ultraprocesados, blandos, rápidos y pobres en nutrientes están desplazando a la comida real.

Masticar también es salud

Como ortodoncista, insisto mucho en esto comer no es solo ingerir alimentos, es masticarlos.

Los niños de hoy quieren tragar rápido, sin esfuerzo. Buscan la inmediatez. Y muchas veces, sin darnos cuenta, somos los adultos quienes lo facilitamos por comodidad o falta de tiempo.

Pero cuando un niño no mastica:

  • La mandíbula no se desarrolla correctamente.

  • La musculatura orofacial pierde tono.

  • La lengua no se posiciona en el paladar.

  • Aparecen problemas de respiración y sueño.

  • Aumenta el riesgo de atragantamientos.

El diseño del cuerpo humano está pensado para masticar alimentos duros desde edades tempranas, no para vivir a base de purés y papillas durante años.

Mirar al pasado para entender el presente

Eduardo lo explica muy bien, nuestros ancestros no tenían batidoras ni termomix. Los niños comían raíces, carne, alimentos fibrosos. Y eso se reflejaba en caras más anchas, mandíbulas fuertes y menos problemas dentales.

Hoy, en cambio, veo bocas que no han tenido oportunidad de desarrollarse. Y eso, como ortodoncista, tiene consecuencias claras.

Qué necesita realmente un niño para crecer sano

Desde la Nutrición, Eduardo insiste en algo fundamental, un niño necesita nutrientes, no productos.

Proteínas de calidad

Carne, pescado, huevos y algunos lácteos son esenciales para el desarrollo muscular, óseo y neurológico.

Grasas saludables

Aquí quiero hacer un inciso importante, nuestro cuerpo necesita grasa.
Grasas de calidad como:

  • Aceite de oliva.

  • Mantequilla.

  • Aguacate.

  • Quesos curados.

  • Pescados grasos.

  • La grasa de la carne.

Son fundamentales para el desarrollo cerebral y hormonal.

Vitaminas y minerales

Magnesio, manganeso, zinc, hierro… presentes en:

  • Frutos secos.

  • Sésamo.

  • Mariscos.

  • Pescado.

  • Vísceras como hígado o corazón.

Desde la Ortodoncia veo claramente cómo su déficit afecta al crecimiento óseo y facial.

El huevo es un alimento estrella

Si hay un alimento que Eduardo destaca, y con el que coincido plenamente, es el huevo. Es uno de los alimentos más completos que existen y un gran aliado para el desarrollo infantil.

¿Y la fruta?

La fruta es saludable, sí, pero hay que saber cómo ofrecerla.
Eduardo lo explica muy bien la fruta por sí sola no sacia y puede generar picos de azúcar.

Por eso recomienda:

  • Fruta real y de temporada.

  • Combinada con proteína o grasa como yogur griego, frutos secos, queso.

Masticar lo duro también nutre

No basta con comer carne, hay que masticarla.
Cortes con fibra, partes más duras, incluso tendones, aportan nutrientes y estimulan el desarrollo mandibular.

Hidratos, sí… pero con sentido

Los hidratos no son el enemigo, pero deben estar bien elegidos:

  • Avena.

  • Pan tradicional, duro, de masa madre.

  • Pan de espelta o centeno.

Siempre sin desplazar a las proteínas y grasas.

Consejos prácticos para el día a día

Desayuno (si el niño tiene hambre):

  • Huevo con panceta ibérica o bacon de calidad.

  • Aguacate.

  • Pan de centeno.

Merienda:

  • Queso curado.

  • Frutos secos.

  • Algo de fruta de temporada.

Comida:

  • Carne, pescado o huevo.

  • Verduras.

  • Aceite de oliva o mantequilla.

Cena temprana:

  • Proteína sencilla.

  • Grasa saludable.

Antes de dormir:

  • Yogur griego.

  • Fruta.

  • Frutos secos.

Como ortodoncista, y apoyada en la visión nutricional de Eduardo Agudo Aponte, tengo claro que la boca no se desarrolla aislada del resto del cuerpo.

La alimentación influye directamente en el crecimiento facial, el sueño, la respiración y la salud futura.

Formarse, cuestionar y volver a la comida real es una responsabilidad como familias.
Porque una buena alimentación hoy puede evitar muchos tratamientos mañana.

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