La hiperlaxitud, el tono muscular y su impacto en la salud orofacial
Cuando pensamos en acudir al dentista, solemos imaginar revisiones, limpiezas o tratamientos de ortodoncia. Pero pocas veces relacionamos una visita al podólogo con el bienestar de nuestra boca.
Sin embargo, en la práctica clínica diaria, esta conexión se vuelve evidente, la forma en que nos movemos, caminamos o mantenemos el cuerpo tiene un impacto directo en la posición de la mandíbula, la respiración y el equilibrio de la musculatura facial.
En la Clínica Ana Claros lo vemos con frecuencia en pacientes con hiperlaxitud severa, personas con articulaciones excesivamente flexibles y musculatura poco tonificada.
Estos pacientes, a los que solemos llamar hiperbólicos, presentan un patrón corporal muy vertical, con poca estabilidad y una tendencia a desarrollar problemas orofaciales, respiratorios y posturales.
Y es que la salud oral no empieza en la boca.
Empieza en el cuerpo.
¿Qué es la hiperlaxitud y por qué afecta más de lo que parece?
La hiperlaxitud articular es una condición en la que los ligamentos son más elásticos de lo normal, lo que permite que las articulaciones se muevan con mayor amplitud.
Muchas veces pasa desapercibida o incluso se considera una ventaja (por ejemplo, en bailarines o deportistas), pero en realidad puede tener consecuencias importantes para la estabilidad corporal y muscular.
Cuando la hiperlaxitud es severa, se acompaña de hipotonía muscular, es decir, falta de tono.
El cuerpo se vuelve más flexible, sí, pero también más inestable.
Y esto no solo afecta la postura o la pisada, también repercute en la posición de la cabeza, la mandíbula y la lengua, modificando funciones esenciales como la respiración, la masticación y la deglución.
Hiperlaxitud y crecimiento hiperbólico, el cuerpo que se estira hacia arriba
En los pacientes hiperlaxos solemos observar un patrón de crecimiento muy vertical.
Su cuerpo tiende a “estirarse” hacia arriba, con una postura alargada y poco ancha, hombros que caen hacia adelante y una mandíbula retraída.
Esta estructura corporal influye directamente en la boca y el rostro.
Algunos signos frecuentes son:
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Mandíbula pequeña o poco proyectada.
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Paladar alto y estrecho.
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Dificultad para mantener los labios cerrados.
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Respiración oral.
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Tensión cervical o dolor mandibular.
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Mordidas abiertas o desviadas.
Estos rasgos no son casualidad, surgen porque la musculatura no tiene el tono suficiente para sostener el equilibrio funcional del cuerpo y de la cara.
El resultado es un rostro más alargado, un sistema masticatorio débil y una respiración menos eficiente.
Lo que pasa en los pies… se refleja en la boca
Podría parecer exagerado, pero la ciencia lo confirma, la forma en que pisamos afecta a nuestra mordida y postura mandibular.
El cuerpo está conectado por cadenas musculares y fasciales que comunican desde la planta de los pies hasta la cabeza.
Si existe un desequilibrio en la base —por ejemplo, una mala pisada, pies planos o rodillas rotadas—, la compensación se transmite hacia arriba: caderas, columna, cuello… y finalmente la posición mandibular.
Una pisada inestable puede generar:
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Adelantamiento de la cabeza.
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Cierre dental incorrecto.
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Dolor en la articulación temporomandibular (ATM).
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Dificultades respiratorias.
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Tensión muscular en cuello y mandíbula.
Por eso, la colaboración entre podología y odontología es fundamental.
En muchos casos, un tratamiento dental será más efectivo y duradero si el cuerpo está equilibrado desde los pies.
Hipotonía orofacial, cuando los músculos de la cara necesitan fortalecerse
En los pacientes hiperlaxos o con desequilibrios posturales, también encontramos con frecuencia hipotonía orofacial.
Esto significa que los músculos de la lengua, los labios y las mejillas no tienen suficiente fuerza ni coordinación para realizar correctamente funciones básicas.
Los signos más comunes son:
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Boca entreabierta la mayor parte del tiempo.
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Dificultad para mantener los labios sellados.
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Deglución atípica (empujando con la lengua).
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Respiración oral.
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Fatiga al masticar.
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Problemas de pronunciación o tensión en la cara.
La falta de tono orofacial no solo tiene consecuencias estéticas, afecta al desarrollo del hueso maxilar, la posición de los dientes y la función respiratoria.
Por eso, una parte esencial del tratamiento es fortalecer la musculatura con ejercicios específicos.
El papel del ejercicio en el tratamiento integral
La hiperlaxitud y la hipotonía no se corrigen solo con aparatos o tratamientos dentales.
El cuerpo necesita movimiento funcional y reeducación muscular.
En nuestra clínica, trabajamos junto a fisioterapeutas, podólogos y logopedas para diseñar planes de ejercicios personalizados.
Estos ejercicios buscan:
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Activar el tono muscular global.
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Mejorar la estabilidad postural.
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Favorecer la respiración nasal.
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Reeducar la posición de la lengua y los labios.
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Coordinar el sistema diafragma–cervical–mandibular.
Al integrar el trabajo corporal con el tratamiento odontológico, conseguimos que los resultados sean más estables y naturales.
Porque cuando el cuerpo recupera su equilibrio, la boca también lo hace.
¿Por qué tratamos la hiperlaxitud desde una mirada integrativa?
En la Clínica Ana Claros entendemos que la odontología no puede limitarse a los dientes.
Un paciente con hiperlaxitud, respiración oral o alteraciones posturales necesita ser abordado de manera global, porque todo el sistema está conectado.
Por eso, combinamos la visión odontológica con la fisioterapia, la podología y la terapia miofuncional.
De esta forma, no solo tratamos los síntomas (como una mordida alterada o una encía inflamada), sino las causas que los generan: tono muscular bajo, desequilibrio corporal, respiración ineficiente o hábitos disfuncionales.
Es un trabajo de equipo que nos permite personalizar cada tratamiento, adaptándolo a las necesidades reales de cada paciente.
La hiperlaxitud y la hipotonía muscular no son solo cuestiones del cuerpo, también tienen una repercusión directa en la salud bucodental, la postura y la respiración.
Por eso, el abordaje ideal es aquel que combina podología, fisioterapia y odontología, buscando no solo la estética, sino el equilibrio funcional.
Un cuerpo con buen tono, una pisada estable y una respiración nasal son las bases para una sonrisa sana y duradera.
Y en la Clínica Ana Claros, creemos firmemente que la salud empieza desde los pies… y se refleja en la boca.
